En 1989 decidí estudiar chino en la universidad simplemente porque me interesaba — y porque intuía que podía abrirme puertas profesionalmente. Y lo hizo. Mucho más de lo esperado. Me llevó a algunas de las experiencias más transformadoras de mi vida, a través de culturas, mercados y formas de ver el mundo.
→ Ver y vivir de cerca la extraordinaria transformación de China a lo largo de los años me enseñó que siempre hay diferentes maneras de hacer las cosas — y que ninguna cultura tiene el monopolio de la “respuesta correcta”.
→ Una fascinante carrera de más de 20 años en alimentación y bebidas amplió mi visión en algunos de los lugares más dinámicos del mundo — Londres, Chengdu, Kuala Lumpur y Madrid.
Y sigo siendo igual de curioso — para entender, para colaborar, para conectar con personas de todos los caminos y culturas, para ayudar a los equipos a sacar lo mejor de cada uno y para mantenerme siempre abierto a nuevas ideas, nuevas formas de hacer las cosas… y nuevos alimentos también.
Me encanta resolver problemas complejos con personas que valoran la claridad, la apertura y un toque de creatividad y diversión.
Todavía recuerdo perfectamente cómo, con 19 años y siendo un joven inglés que llegaba a Asia por primera vez, vi un enorme mapa con el Pacífico en el centro y el Reino Unido casi fuera del borde. Me descolocó. Me hizo darme cuenta de que la perspectiva depende de dónde estés — y de que distintos puntos de vista pueden ser igual de ciertos.
→ Las cosas interesantes simplemente tienden a suceder cuando vives y trabajas así.